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Los municipios de Oposición dentro del contexto actual en Cuba
Por: Pedro A. Alonso
Director Ejecutivo MDO
www.municipiosdeoposcion.com

Wilmington, Carolina del Norte, 11 de marzo del 2014

Es tiempo, de que los que estamos comprometidos con la promoción de los cambios en Cuba, reconsideremos los métodos de lucha utilizados hasta este momento, para que la oposición pueda convertirse ante el pueblo y demás factores, en una opción de cambio.

Muchos estamos conscientes, de que los cambios en Cuba no se pueden lograr sin la participación de amplios sectores sociales. Por lo que hay que canalizar sus intereses, y lograr su representación, mediante nuevas instituciones de la sociedad civil.

Con este propósito, surge el proyecto de los Municipios de Oposición, para lograr un liderazgo comprometido con los intereses de la comunidad y convertirse en las estructuras de base de un nuevo esquema de servidores públicos, en un eventual proceso democrático en Cuba. No obstante, en la etapa pre democrática, los líderes sociales juegan un papel importante en la conducción de las masas, para entablar sus demandas ante el poder como mecanismo de confrontación cívica.

La formación de líderes sociales, en el ejercicio ciudadano, es la misión principal de los Municipios de Oposición.  Por tanto, todas sus actividades están enfocadas en lograr ese propósito, que asumimos es lo que necesita la causa cubana en su contexto actual.

Las demandas presentadas, la reacción de las autoridades y el reconocimiento por parte de la población, principalmente de las personas afectadas, demuestran la fortaleza del proyecto. Si a eso sumamos, que ya en los primeros meses de puesta en práctica la iniciativa, se habían constituido 26 Municipios de Oposición en los principales puntos estratégicos del país,  evidencia que el nivel de aceptación es formidable.

Sin embargo, el proyecto no recibió igual aceptación por parte de muchos los líderes de la oposición, tanto interna como externa. En muchas ocasiones han cuestionado cualquier vínculo sus los miembros de sus organizaciones con los Municipios de Oposición. Y las Agencias norteamericanas, específicamente la NED (The National Endowment for Democracy), por razones desconocidas hasta hoy, se ha desentendido de brindar el más mínimo financiamiento, aunque al inicio del proyecto, mostró interés en aportar unos 60 mil dólares para el primer año, que luego no materializó.

Luego de más de cuatro años de concebida y puesta práctica la iniciativa, frecuentemente nos preguntamos: ¿Cuánto se hubiera logrado, si se hubiese contado con mínimo de presupuesto desde el inicio del proyecto?

Un ejemplo de lo importante que es contar con un mínimo recursos, fue cuando en el Valle de Caujerí,  en la provincia de Guantánamo, nos contactaron porque más de 80 personas se iban a presentar en el partido Municipal de San Antonio del Sur, para protestar por la falta del servicio eléctrico y necesitaban de nuestro apoyo y asesoramiento. Sencillamente, no pudimos asistir porque la distancia de Santiago de Cuba hasta San Antonio del Sur es aproximadamente 200 Km y no teníamos el dinero para cubrir el viaje.

Los Municipios de Oposición parten de una iniciativa fundamentada en los nuevos tiempos y tecnologías. Si las demandas sociales son la principal arma de los Municipios de Oposición, es evidente que un momento dado se pueda hacer una demanda nacional coordinada. Para ello es necesario mantener habilitados, al menos, dos o tres teléfonos móviles en cada municipio estructuralmente organizado.

También serían muy productivos algunos equipos de computación e impresión, pero una gran parte de los líderes de la oposición no han sabido manejar esa situación y terminan dotando a la Seguridad del Estado de nuevos equipamientos. Por eso, recomendamos muchas veces, conseguir como pagar servicios que muchas veces prestan los establecimientos estatales.

En análisis profundo de nuestra realidad, exige tomar nuevas consideraciones y desarrollar nuevas estrategias, o potenciar aquellas que puedan ser novedosas, como los propios Municipios de Oposición. Del mismo modo, que la izquierda en América latina, entendió que por medio de los movimientos de subversivos, llamados de “liberación nacional” o guerra de guerrillas, ya no era el modo de llegar al poder y optaron por el mecanismo electoral, para lograr igual propósito, nosotros tenemos desmontar el régimen castrista desde dentro.

Hay que reconocer la capacidad de los estrategas izquierdistas, que saben aprovechar muy bien la supuesta defensa de la justicia social. En ella apoyan su discurso populista y demagógico, dirigido esencialmente a los sectores sociales más desvalidos.

En su empeño, se aprovechan de las aspiraciones materiales y psicológicas de las personas, y a partir de la inquietud social, exacerban los sentimientos de rechazo hacia los partidos políticos tradicionales.

Sin embargo, esa estrategia es válida para cualquier proyecto político, pero la oposición cubana no ha podido canalizar de una forma efectiva la insatisfacción social, aunque lo ha intentado, por razones diferentes no ha tenido un éxito marcado.

No es que alentemos a la oposición a usar los mismos métodos populistas y demagógicos de la izquierda internacional. Pero si debemos de aprender de ella, que tuvo la capacidad de moldearse al nuevo contexto internacional y cambiar sus métodos de lucha.

En nuestro país es oportuno aprovechar el desgaste político que está sufriendo el régimen castrista, sumido en una profunda crisis económica, política y social, potenciada por una corrupción que implica a la gran mayoría de los funcionarios públicos y administrativos, precisamente la base que lo sustenta.

Las medidas económicas tomadas por Raúl Castro son antipopulares por naturaleza, como el despido masivo de trabajadores, la suspensión de presuntos subsidios, la eliminación de los comedores obreros y muchas becas estudiantiles, la eliminación de una gran cantidad de productos de la canasta básica,  etc. Esto último sobre la tarjeta de racionamiento, se interpreta por la población, como el final de las supuestas bondades del régimen y el fin de un estado paternalista.

Si a todo este malestar le sumamos la aplicación de las reglas de un capitalismo de estado y salvaje, como es el caso del incipiente sector privado, que se ve obligado a pagar impuestos en extremo altos, acoso y prohibiciones para que no se expandan y consoliden, entonces podemos afirmar que las condiciones están dadas para canalizar, políticamente, toda esa inquietud social.

Sin embargo, los acontecimientos que se vienen desarrollando en Venezuela pueden confundir a los demócratas cubanos, en su estrategia de lucha. Y más, como es predecible, cuando se desmorone el gobierno de Nicolás Maduro, pero son circunstancias diferentes. En Venezuela hay factores presentes que no existen la sociedad cubana y el intento por establecerlos ha resultado muy difícil, como es la representación social.

La lucha confortativa tiene sus éxitos, cuando previamente se ha fortalecido la lucha institucional, para conseguir el respaldo popular y la desmitificación del régimen. Cuando estos factores no se han conseguido y se impone la lucha ‘confrontacional’, los resultados pueden ser contraproducentes al quemar etapas, que en política es un grave error.

Los descontentos, en nuestra patria, hasta hoy son un gran rebaño que clama por un pastor que los conduzca por el camino de la redención. Pero también, hay un pequeño grupo de muy buenos pastores, que carecen de  rebaño que conducir.

En un próximo artículo analizaremos la situación venezolana y qué se debe tomar como ejemplo para la lucha en Cuba, como factor de cambio y consolidación de una estrategia.

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